Sunday, November 1, 2020

La parábola del deudor de los 10,000 talentos

La encontramos en Mateo 18:24-35. Ahí leemos:

“Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Diez mil talentos es una cantidad de dinero ENORME. Nadie podría ganar esa cantidad de dinero. Y esa era la cantidad que el siervo debía. Y ¿sabes qué pasó? Su Señor se la perdonó. A eso se le llama: ¡GRACIA! La gracia significa favor inmerecido. Y eso es exactamente lo que este Amo hizo, el cual es una figura de Dios: por la plegaría de su siervo, ¡le perdonó la deuda y se la quitó! ¡El siervo ahora fue libre! ¡Fue perdonado! También nota que no hizo mas que rogar al Amo para alcanzar el perdón de la deuda. Hasta aquí, creo que todos estamos de acuerdo en que ésta es una imagen perfecta de ti y de mi. Lo que le pasó a este siervo fue que la gracia y la compasión que le fueron demostradas son la misma gracia y la compasión que fueron demostradas a nosotros por Dios. Como Efesios 2:1-9 dice: hablando de nosotros:

Efesio 2:1-9
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. ”

Nuestra deuda era enorme, estábamos muertos en delitos y pecados. Eramos enemigos de Dios e hijos de desobediencia. Y ¿qué pasó? Nos arrepentimos y creímos. Nos arrodillamos como el siervo y le pedimos perdón al rey. Y ¡nos perdonó! A eso se le llama gracia. Por gracia somo salvos. Y así le sucedió a ese siervo también: por gracia fue salvo de su enorme deuda. No hubo obras, nada que yo, tu o el siervo pudiera hacer para pagar la deuda. Solo la gracia podía hacerlo. Así que la salvación es por fe a través de la gracia y no se puede ganar como intercambio por nuestras buenas obras porque las obras no pueden pagar nuestra enorme deuda. Creo que hasta aquí vamos entendiendo. Pero el Señor no se detiene aquí.

Se fija en lo que siervo hizo y que a pesar de tan grande deuda de la cual fue perdonado, se negó a perdonar a su propio siervo lo poquito que le debía. El siervo fue perdonado, pero no caminaba como perdonado. Ahora, ¿a caso el Rey sería justo si no impartiera juicio aquí? No. Sería completamente injusto. Y eso es lo que muchos esperan que Dios haga con ellos: esperan que Él los perdone, pero que no los juzgue cuando estos insisten en no caminar como perdonados. ¿Cuando el Señor juzgó al siervo y le devolvió la deuda que le había sido originalmente perdonada, fue descortés? No, Su gracia se manifestó cuando Él originalmente perdonó al siervo por su gran deuda. Pero viendo que este siervo de ninguna manera estaba caminando como perdonado sino que se había aprovechado de su libertad presionando a su consiervo y pidiendo que se le hiciera “justicia” sobre la pequeña deuda que se le debía, entonces había que aplicarle justicia a él también. Por eso, no confundas gracia y justicia. Dios es ambas: esta tanto lleno de gracia como también de justicia. Sin embargo, si te arrepientes de corazón obtienes gracia. Si tu no perdonas, básicamente pidiendo juicio en contra de aquellos los cuales supuestamente te han hecho mal, entonces se aplicará juicio, ¡empezando contigo! El Señor no deja espacio para malos entendidos:

“Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”

Y de nuevo en la oración del Señor:

Mateo 6:12
“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”

Esto el Señor lo explica más adelante en los versos 14-15:

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”

Que Dios no solo está lleno de bondad sino también lleno de justicia con su respectiva severidad Pablo lo resume de excelente manera en Romanos 11:22 que dice:

“Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.”

Existe la bondad de Dios y eso es lo que tendremos si seguimos caminando el camino angosto de la fe, permaneciendo en Cristo, en Aquel que pagó el precio por nosotros. Pero si no lo hacemos y no permanecemos en su bondad, en otras palabras, si escogemos como el siervo caminar como si no hubiéramos sido perdonados de los pecados y delitos en los cuales estábamos muertos, si no continuamos en la bondad de Dios entonces vendrá severidad. Dios es ambas cosas y es obvio que lo que escogemos es lo que obtenemos.